¡FELIZ PASCUA DE RESURRECCIÓN!

¡FELIZ PASCUA DE RESURRECCIÓN!

sábado, 21 de abril de 2018

Cuento: El árbol de la sinceridad

Érase una vez un pueblecito completamente rodeado de árboles.

Los vecinos estaban acostumbrados a salir de sus casas y sortear la multitud de árboles que lo llenaban todo. Les gustaba poder respirar y sentir que sus pulmones se llenaban de aire limpio gracias a todos esos árboles.

Todos los árboles eran milenarios y los ciudadanos conocían el nombre y el fruto de cada uno de ellos.

Un buen día una nueva familia se instaló en el pueblo. A todos les llamó la atención el camión donde traían sus cosas porque llevaban en él un pequeño árbol. En dos días hicieron la mudanza completa y cuando el resto de sus vecinos se dieron cuenta, los nuevos vecinos habían colocado enfrente de la puerta de entrada el árbol nuevo.

Era un árbol pequeño pero muy bonito de hojas verdes y brillantes y tronco duro y dorado. 

Todo los vecinos tenían una gran curiosidad por saber cuál era el nombre de aquel curioso árbol así como los motivos por los cuales lo habían traído desde lejos.

Lupita, era una niña que vivía en el pueblo. Tenía 10 años y le gustaba mucho la naturaleza. Muchos días, cuando no tenía colegio, regaba los troncos de los árboles con una regadera. Un día, al llegar al árbol nuevo, se encontró con otro niño regando su tronco y le preguntó:

- Hola, me llamo Lupita. ¿Este árbol es tuyo?
- Hola, yo me llamo Andrés. Este árbol era de mis abuelos.
- ¿De tus abuelos? ¿Y por qué tiene esas hojas tan brillantes? Como es pequeño pensé que tenía pocos años. ¿Cómo se llama?
- Es el árbol de la Sinceridad. Y se mantiene así porque mis padres me han enseñado
como cuidarlo.
- Ah… ¿Sabes? A mí también me gustan mucho los árboles. ¿Podría cuidarlo contigo?
- Eso no lo decido yo. Lo tiene que decidir el árbol.
- ¿El árbol? ¿Y qué tengo que hacer?
- Nada, simplemente seguir siendo Lupita.

El niño se despidió y se fue corriendo para dentro de su casa. Lupita se sintió muy intrigada y decidió ir todos los días a visitar al árbol. Los primeros días Lupita se acercaba, lo miraba, sonreía y lo regaba con el máximo cuidado. Sin embargo, todos los días eran iguales y Lupita ni veía que el árbol creciera ni había vuelto a ver a ver a Andrés

Un día llegó al árbol y vio que le colgaba una manzana roja, brillante, grande, tan bonita y perfecta que parecía de mentira. Cuando se acercó había una etiqueta pequeña que ponía: "CÓMEME".

Lupita abrió los ojos de sorpresa, se pensó mucho qué hacer y como creyó que era por fin la recompensa del árbol se comió la manzana, que por cierto estaba deliciosa.
Nada más acabarse la manzana apareció Andrés y le dijo:

- ¡Hola Lupita! Cuanto tiempo. Vengo a ver mi árbol por si hay frutos. Nos gusta
recogerlos una vez a la semana. ¿Has visto algún fruto aquí?

Lupita no sabía qué decir. Pensó en mentir, pues se sentía culpable porque ese árbol no era suyo y probablemente la etiqueta "CÓMEME" era para su dueño. Pero ella no estaba acostumbrada a mentir. No le gustaba hacerlo por lo que decidió contar la verdad.

Lo siento. Había una manzana, vi la etiqueta que colgaba de ella y me la he comido. - dijo la pequeña muy arrepentida.

Al escucharla, Andrés sonrió y en el árbol comenzaron a crecer multitud de flores.

- Lupita, no todo el mundo es capaz de decir la verdad y por ello el árbol de la sinceridad quiere que sepas que te acepta y que podrás cuidarlo siempre que quieras.

lunes, 16 de abril de 2018

Cine: María Magdalena

La película pretende ser una biografía de María Magdalena que lucha contra su familia y contra muchos de los apóstoles de Jesús de Nazaret por ser ella también una discípula seguidora del Maestro y Señor.

¿Por qué ver María Magdalena?

  • Porque es una película que puede ayudar para tener otro punto de vista sobre Jesucristo, no solo en su divinidad, sino también en su singular humanidad de sentimientos y miedos, aunque desde un guión más fiel a los evangelios gnósticos (filósofos de los primeros siglos del cristianismo que predicaron más un conocimiento de Jesucristo que un seguimiento desde la fe).
  • Porque más allá de la posible polémica sexista (que es una visión superficial de la película y la historia), a Jesús también le siguieron las mujeres y, junto a Juan, fueron quienes le acompañaron hasta la Cruz, más allá de diferencias de género que a Jesús le importaban bastante poco si eran hombre o mujeres, pecadores o ricos, villanos o ciudadanos, pues él trajo la salvación para todos.

  • Porque el director busca transmitir, desde María Magdalena, la idea principal del evangelio: la fuerza del amor, superando dificultades, críticas y malentendimientos.
  • La película tiene un ritmo pausado donde importan más las miradas que las palabras, enmarcadas con una buena fotografía de Greig Fraser que ya trabajó con el director australiano Garth Davis en Lion (trad. Un camino a casa, 2016).
  • Más allá de ver la película buscando que sea una historia real, como si los evangelios fueran obras periodísticas, ni buscando a ver si existe tensión sexual entre Jesús y María, la película hay que verla desde la frase en la película de la Virgen María: «tienes que prepararte para perderlo» (a Jesús).
Jesuitas 


sábado, 14 de abril de 2018

¡FELICIDADES!


miércoles, 11 de abril de 2018

¡Se preparan las misiones de verano!

El Colegio Fray Luis de León ha acogido hoy una reunión formativa para los cuatro voluntarios que este verano acudirán a Quito (Ecuador) a vivir su experiencia de voluntariado.

Junto a ellos ha estado el P. Raúl del Val, subdelegado de Misiones y coordinador internacional del Voluntariado Dehoniano, y Noelia Rodríguez que acompañará a los voluntarios durante su estancia en la localidad ecuatoriana del 7 de julio al 4 de agosto.

Durante la reunión de hoy se ha presentado el proyecto del Grupo Moving Youth Mission así como el proyecto de misión concretas de Quito. La acción misionera que desarrollarán este verano serán: campamentos vacacionales, apoyo al estudio, formación a jóvenes y niños, comedor social, Callejeros de la Fe, actividad parroquial  pastoral y misionado en las capillas más lejanas de Santa María de la Argelia.

La próxima cita será en Padua (Italia) del 27 al 29 de abril en el X Encuentro Internacional de Voluntariado Dehoniano.


domingo, 8 de abril de 2018

jueves, 5 de abril de 2018

Pascua Dehoniana en Salamanca

Salamanca acogió del 28 de marzo al 1 de abril la Pascua Dehoniana, donde un grupo de laicos dehonianos y religiosos SCJ pasaron unos días de oración y reflexión profundizando en las raíces de nuestra fe. 


domingo, 1 de abril de 2018

sábado, 31 de marzo de 2018

SÁBADO SANTO II: VIGILIA PASCUAL

Los discípulos habían sentido el frío y la oscuridad: aquel a quien habían seguido, por quien habían dejado todo, estaba muerto, no estaba a su lado, no sentían sus palabras. Sintamos nosotros también el silencio y la oscuridad.

¿Habéis sentido alguna vez que los demás lo daban todo por ti? ¿Habéis entregado todo a alguien? ¿Habéis amado hasta el extremo de olvidar sus defectos? ¿Habéis sentido el fuego del amor en vuestro corazón: que abrasa, que arde como esta hoguera? ¿Habéis arrojado a ese fuego los defectos, las faltas, las infidelidades, los olvidos de esa persona a la que amáis, para dedicaros sólo a amarle? ¡Así lo dio todo Jesús por ti y por mí! ¡Así nos entregó su vida!

¿Sabéis cuál es una de las grandes maravillas de Dios, de Jesús? Que siendo uno, puede amarnos a todos, es más, nos ama a cada uno como si fuera el único. Ya lo dicen los poetas: “Nadie fue ayer, ni va hoy, ni irá mañana, por el mismo camino que vas tú hacia Dios”. Así, igual que la luz es una, hay una luz para cada uno de nosotros.

Ha llegado el gran momento, tal vez sea un instante que deseamos que sea eterno, nos rodea una felicidad infinita, clara, entrañable. Llega la gran ocasión para realizar el repaso del sinfín de alegrías que apenas disfrutamos. Y es que hoy estrenamos felicidad. Somos los hombres y mujeres más dichosos de la tierra. Somos felices porque tenemos un Dios mucho mejor del que nos imaginábamos.

Como nosotros somos tacaños en amar, creíamos que también él era tacaño. Como nosotros amamos siempre con condiciones, pensamos que también él regatearía. Seguimos siendo dichosos porque él sigue estando con nosotros. Lo prometió y la suya es la única palabra que no miente jamás, porque él perdonará nuestros pecados. ¿Por qué no habría de perdonar también nuestras traiciones tan sólo con decirle: tu sabes que te amo? Somos dichosos porque el reino de los cielos está ya dentro de nosotros.