LEMA 2016/2017: ¡ATRÉVETE!

LEMA 2016/2017: ¡ATRÉVETE!

jueves, 29 de septiembre de 2016

¡ATRÉVETE A BUSCAR!


martes, 27 de septiembre de 2016

"Blanka": La niña que quería comprar una madre

Que una película lleve como título un nombre propio es siempre una declaración de intenciones. Además de señalar al espectador en qué personaje se centrarán los conflictos y el arco de transformación, le avisa sobre el punto de vista narrativo elegido para el relato. En este caso, el de una niña de 10 años llamada Blanka –la elección del nombre no es arbitraria– que malvive en las calles de Manila. Abandonada por su familia, sale adelante mediante pequeños hurtos y las limosnas que recibe. A raíz de una noticia de televisión se le ocurre una gran idea: ahorrará dinero para “comprar” una madre.

Esta premisa argumental va a permanecer como fondo de toda la historia que nos cuenta “Blanka”, una cinta que han coproducido tres países: Filipinas, Italia y Japón. Con gran sensibilidad, el director japonés Kohki Hasei nos entrega un film de corte social, conmovedor y realista, pero ha puesto mucho cuidado para evitar la seca dureza que pudiera traicionar el mencionado punto de vista infantil.

Con los personajes recorreremos los suburbios de Manila de día y de noche, con sus luces y sus sombras. Encontraremos seres desvalidos dispuestos a ayudar y gente mezquina, bienestar y miseria, calor de hogar y abandono… De manera fugaz pero evidente se menciona también la labor de las religiosas con los huérfanos de esa gran ciudad. La cálida fotografía de Takeyuki Onishi contribuye sin duda a materializar este cúmulo de sensaciones y brilla especialmente en las escenas nocturnas.

domingo, 25 de septiembre de 2016

Con el corazón en el domingo

En aquel tiempo, dijo Jesús a los fariseos: «Había un hombre rico que se vestía de púrpura y de lino y banqueteaba espléndidamente cada día. Y un mendigo llamado Lázaro estaba echado en su portal, cubierto de llagas, y con ganas de saciarse de lo que tiraban de la mesa del rico. Y hasta los perros se le acercaban a lamerle las llagas. Sucedió que se murió el mendigo, y los ángeles lo llevaron al seno de Abrahán. Se murió también el rico, y lo enterraron. Y, estando en el infierno, en medio de los tormentos, levantando los ojos, vio de lejos a Abrahán, y a Lázaro en su seno, y gritó: "Padre Abrahán, ten piedad de mí y manda a Lázaro que moje en agua la punta del dedo y me refresque la lengua, porque me torturan estas llamas." Pero Abrahán le contestó: "Hijo, recuerda que recibiste tus bienes en vida, y Lázaro, a su vez, males: por eso encuentra aquí consuelo, mientras que tú padeces. Y además, entre nosotros y vosotros se abre un abismo inmenso, para que no puedan cruzar, aunque quieran, desde aquí hacia vosotros, ni puedan pasar de ahí hasta nosotros." El rico insistió: "Te ruego, entonces, padre, que mandes a Lázaro a casa de mi padre, porque tengo cinco hermanos, para que, con su testimonio, evites que vengan también ellos a este lugar de tormento." Abrahán le dice: "Tienen a Moisés y a los profetas; que los escuchen." El rico contestó: "No, padre Abrahán. Pero si un muerto va a verlos, se arrepentirán." Abrahán le dijo: "Si no escuchan a Moisés y a los profetas, no harán caso ni aunque resucite un muerto."»

Hay un mendigo en la puerta, (de la parroquia, del Carrefour…), tiene nombre, se llama Lázaro. Ponerle nombre es mucho, se supone que alguna vez me he parado, no sólo le he echado unas monedas distraídamente, he aprendido a llamarlo. Es verdad que dar una limosna al que está en la calle, no hace sino reproducir la mendicidad, pero también es verdad que acercarse, preguntar por sus llagas, es iniciar un camino en busca de la dignidad.

El rico (al que hemos llamado Epulón, aunque el evangelista no le pone nombre, cosas de San Lucas), no hace mal alguno, más aún, puede que piense que los bienes de los que disfruta, son signo de la bendición de Dios para los justos y la pobreza y la enfermedad, son signos de la maldición de Dios para los pecadores. La parábola nos habla de algo más fuerte, primero de la insensibilidad ante el sufrimiento. La buena vida, la abundancia: “el lino y la púrpura”, nos suelen hacer ciegos ante el dolor ajeno.


Lo segundo, es que Jesús cuenta la parábola en el marco del Juicio de Dios, en la misma línea de la primera lectura de Amós: “Pues encabezarán la cuerda de cautivos y se acabará la orgía de los disolutos”. Visto como se plantea, parece que la pobreza salva automáticamente y la riqueza condena: “Sucedió que se murió el mendigo, y los ángeles lo llevaron al seno de Abrahán. Se murió el rico y lo enterraron. Y, estando en el infierno…”. Pero el Juicio de Dios, no es un juicio para la otra vida, -esta es la acusación que se nos hace a los cristianos, de alienar con las promesas para el otro mundo-, es para aquí y ahora.


Si Jesús pone este ejemplo, es porque quiere la justicia ya, por eso su constante llamada a la conversión. Esta no llegará si los ricos, no cambiamos de conducta, no se escapen, somos todos nosotros, aunque no tengamos grandes cuentas en el banco. Por eso hay que recordarnos, que Dios, es el Dios de los pobres y que habrá un Juicio final, (repasar Mateo 25), para la salvación y la condenación. No vale decir es inevitable, siempre ha habido ricos y pobres, no se puede hacer nada, la igualdad es imposible, esas justificaciones no sirven.


Dice un refrán: “Dime con quién andas y te diré quién eres”, creo que no es preciso recordar, que el Juicio de Dios, no son nuestros juicios de hombre, ni incluso los de la Iglesia. En demasiadas ocasiones somos muy benevolentes con los corruptos, defraudadores, explotadores y poco con los homosexuales, o divorciados vueltos a casar, a estos los negamos la comunión y a los otros no. Jesús en el evangelio, solía andar con estos que nosotros consideramos que manchan nuestros principios sagrados, con los Lázaros.

sábado, 24 de septiembre de 2016

Cuento: El saco de plumas

Cuentan que una vez hubo un hombre, que roído por la envidia ante los éxitos de su amigo, le calumnió grandemente. Tiempo después se arrepintió de la ruina que había ocasionado a su amigo con sus calumnias, y fue a confesarse. Ya una vez en el confesionario y después de haber confesado su pecado, -pecado grave contra el séptimo Mandamiento, como le dijo el confesor, pues Usted le ha robado a su amigo, el valor más grande que una persona tiene ante la Sociedad, como son su dignidad, su reputación, su derecho a la buena fama, y contra el octavo Mandamiento, pues lo que Usted dijo de él son solo calumnias-, le preguntó al sacerdote: “¿Como puedo reparar todo el mal que he hecho a mi amigo?. ¿Que puedo hacer?”. A lo que el sacerdote le respondió: “Tome un saco llena de plumas y suéltelas por donde quiera que vaya. Y una vez que lo haya hecho, vuelva que Dios le acompañe.

El hombre, muy contento ante aquel mandato tan fácil, salió rápido fuera de la Ciudad en busca de una granja, y una vez que hubo conseguido el saco lleno de plumas, regresó a ella, y sin esperar ni un minuto más, empezó a pasearse por las calles lanzando al aire, en todas direcciones las plumas que llevaba en el saco. Y una vez que lo hubo vaciado del todo, volvió a la Iglesia en busca del sacerdote con el que se había confesado y lleno de satisfacción le dijo: “Padre: ya he hecho lo que me mandó esta mañana”. Pero cual no fue su sorpresa, cuando el sacerdote le dijo: “No hijo, esa es la parte más fácil. Ahora debe volver a las mismas calles en las que las soltó, e ir recogiéndolas una por una, hasta que vuelva a tener el saco lleno, y luego vuelva a verme”. Y que Dios le acompañe.

El hombre se sintió muy triste, pues sabía lo que eso significaba. Y por más empeño que puso no pudo juntar casi ninguna. Al volver a la Iglesia al día siguiente, se lo explicó al sacerdote con una profunda pena y un verdadero arrepentimiento, pero éste le dijo: “Así como no pudo juntar las plumas que Usted soltó porque se las llevó el viento, así mismo la calumnia que Usted lanzo contra su amigo, voló de boca en boca y su amigo jamás podrá recuperar del todo la fama, la reputación que Usted le quitó″.

jueves, 22 de septiembre de 2016

FESTIVIDAD DEL BEATO JUAN MARÍA DE LA CRUZ


sábado, 17 de septiembre de 2016

Nueva coordinadora provincial de los JD: ¡ENHORABUENA GRACIA!

Gracia Mª Granados es madrileña de nacimiento, aunque ha vivido 28 años en Valencia, donde conoció a los Dehonianos al formar parte de la parroquia San Francisco Javier. Desde los 15 años comenzó a participar en grupos y actividades de los jóvenes, y con el paso del tiempo pasó a formar parte del equipo de Jóvenes Dehonianos que anima la Pastoral con la idea de que otros puedan disfrutar y descubrir lo que ella hizo en su día. “Gran parte de lo que soy, ha sido y sigue siendo profundamente marcado por el carisma Dehoniano”.

Acaba de ser nombrada Coordinadora Provincial de Jóvenes Dehonianos y este fin de semana en Madrid comienzan las reuniones de preparación. 

-¿Qué espera aportar desde su cargo al equipo de Jóvenes Dehonianos?

La experiencia de los años que llevo en Pastoral Juvenil, mi creatividad para seguir acercando a Jesús a los jóvenes, mi intuición para tratar de leer entre todos los signos de estos tiempos para hacer actual y cercana la Buena Noticia, el testimonio de mi propia vida como cristiana desde varios puntos de vista: como laica Dehoniana y como joven (o no tan joven), que ha vivido unas experiencias valiosas a muchos niveles, creyendo firmemente que pueden ser igualmente valiosas para otros jóvenes.

-¿Cómo afrontan este nuevo curso los jóvenes?

Creo que con ilusión, el lema de este año es un reto para todos: para los jóvenes porque tienen tanto que vivir, que descubrir, que soñar, que esperar… Y para nosotros porque nos saca de nuestra zona de confort, nos pide que no demos nada por hecho, que sigamos también buscando y caminando, que sigamos viviendo con intensidad lo que “predicamos”.

-¿Cómo animar a los jóvenes a que lleven a cabo el nuevo lema: “Atrévete a buscar, a encontrar, a vivir, a decir sí”?

Lo primero y principal, con el testimonio de lo que somos y lo que vivimos. No quedarnos en el “decir” o el “hacer”, sino dejar ver lo que hace en nosotros la Palabra y seguir a Jesús.

-¿Qué pasos hay que dar para pertenecer a los grupos de Jóvenes Dehonianos?

Los grupos de Jóvenes Dehonianos son grupos abiertos, en los que hay encuentro personal, oración, formación cristiana y del carisma Dehoniano… Cualquiera que esté interesado puede preguntar allí donde haya una comunidad de Sacerdotes del Sagrado Corazón de Jesús (SCJ), bien sea colegio, parroquia, ESIC… y podrán informarle de los grupos o las actividades puntuales que se ofrecen.

viernes, 9 de septiembre de 2016

Canción Lema 2016/2017: ¡ATRÉVETE!